
Y SIN EMBARGO AMOR.
Y sin embargo, amor, a través de las lágrimas,
yo sabía que al fin iba a quedarme
desnudo en la ribera de la risa.
Aquí,
hoy,
digo:
siempre recordaré tu desnudez entre mis manos,
tu olor a disfrutada madera de sándalo
clavada junto al sol de la mañana;
tu risa de muchacha,
o de arroyo,
o de pájaro;
tus manos largas y amantes
como un lirio traidor a sus antiguos colores;
tu voz,
tus ojos,
lo de abarcable en ti que entre mis pasos
pensaba sostener con las palabra.
Pero ya no habrá tiempo de llorar.
Ha terminado
la hora de la ceniza de mi corazón.
Hace frío sin ti,
pero se vive.
Roque Dalton
La ventana en el rostro.
hola jorge te felicito por todo este trabajo medio mucha alegria cuando lei todo esto quisa tu no et rrecuerdes demi yo trabaje con el doctor elias y soy cunado de pasito sigue rrecaudando mas de santa rrosa de lima mi nombre es armando asta pronto
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